La nueva oficina de AstraZeneca, situada en el prestigioso edificio Quadrolith de Zug (Suiza), tenía como objetivo no solo ofrecer espacios funcionales, sino también crear un ambiente que fomentara la creatividad y la colaboración entre los empleados.
El objetivo principal del proyecto era crear un entorno que fomentara la colaboración y, al mismo tiempo, facilitara el trabajo individual concentrado. Este equilibrio resultaba esencial para dar respuesta a las diversas necesidades de la plantilla de AstraZeneca. El enfoque de diseño estaba profundamente arraigado en la arquitectura local, armonizando el espacio de trabajo con la estética del entorno.
La estrategia «iWork»
El motor de esta iniciativa fue la estrategia «iWork» de AstraZeneca, que se centra en diversas actividades laborales, como las tareas generales de oficina, las reuniones, el trabajo individual que requiere concentración y el trabajo en equipo. Esta estrategia dio lugar a la incorporación de numerosas salas de reuniones, espacios de trabajo en equipo y zonas de descanso en todas las plantas. Andrea Mugan, presidenta de AstraZeneca Suiza, destacó la eficacia de la estrategia a la hora de satisfacer las preferencias de los empleados y los requisitos específicos de cada actividad.
En el corazón de la oficina se encuentra el «Town Hall», concebido como un centro de comunicación con una escalera que conecta las plantas 3 y 4. Este elemento arquitectónico no solo fomenta los intercambios entre plantas, sino que también sirve como lugar de reunión central para las asambleas mensuales de empleados, lo que transmite una sensación de unidad y apertura.
Barrios laborales dinámicos
Uno de los aspectos más destacados del espacio de trabajo es la ausencia de puestos fijos. En su lugar, los empleados trabajan en «zonas» organizadas según sus departamentos. Este enfoque se adapta a las necesidades dinámicas de los representantes de ventas y los trabajadores a tiempo parcial, ofreciendo un entorno flexible y adaptable.
La estética interior desempeña un papel fundamental a la hora de crear un ambiente armonioso y elegante. Los paneles de madera con esquinas redondeadas en las zonas centrales, las superficies naturales como los suelos de parqué y los tejidos fonoabsorbentes, así como los acristalamientos luminosos de las salas de reuniones, contribuyen a crear un encanto sofisticado. El uso de la madera evoca incluso los chalets alpinos de los alrededores, aportando un toque de identidad regional.
Integración perfecta entre forma y función
La elección del mobiliario desempeñó un papel igualmente fundamental a la hora de definir el carácter distintivo del espacio de trabajo. Vitra se perfiló como la elección natural, dados sus orígenes suizos. La silla «Fauteuil de Salon», diseñada por Jean Prouvé, se integra a la perfección en el entorno gracias a su estética estructural. Las cabinas «Alcove» ofrecen privacidad y tranquilidad, ya que sus paneles laterales y traseros altos protegen a los ocupantes de las distracciones visuales y acústicas.
Los pufs KIPU de Lapalma, que aportan un toque de serenidad natural, recuerdan a los suaves guijarros de la playa y fusionan el exterior con el interior. Las sillas Catifa de Arper, con sus asientos suavemente curvados, complementan aún más el elegante diseño de la oficina.
Un escaparate de innovación y elegancia
La nueva oficina de AstraZeneca es un ejemplo de innovación funcional y elegancia estética. Gracias a un diseño colaborativo impulsado por la estrategia «iWork», el espacio de trabajo fomenta las interacciones productivas al tiempo que se adapta a las necesidades individuales. La combinación de la arquitectura local, un sofisticado diseño de interiores y muebles cuidadosamente seleccionados crea un entorno en el que los empleados se desarrollan plenamente y florece la innovación.