A medida que el trabajo híbrido, la sostenibilidad y las presiones de costes van transformando el entorno laboral europeo, los mercados francófonos están evolucionando de formas singulares. Nos hemos reunido con Olivier Bouvet, director de las regiones francófonas de Tsunami Axis, para analizar cómo están respondiendo Francia, Suiza y Luxemburgo, y qué implican estos cambios para los inquilinos, los propietarios y los responsables de los espacios de trabajo de cara al futuro.

Olivier, hace poco que te has hecho cargo de nuestras regiones francófonas. ¿Qué es lo que más te entusiasma de las oportunidades que ofrece esta zona?
El crecimiento, y la oportunidad de aprovechar lo que ha funcionado tan bien en el Reino Unido y aplicarlo en nuevos mercados.
La experiencia en diseño y la cartera global de Tsunami Axis generan un verdadero impulso, y es emocionante contribuir a dar forma a esa próxima fase en las regiones francófonas.
¿Cómo describirías el carácter singular de los mercados laborales francés y suizo-francés?
Los tres mercados son maduros y se basan en las relaciones, pero funcionan a ritmos y escalas diferentes.
Francia combina la creatividad con la competitividad, sobre todo en París, donde los inquilinos internacionales esperan disponer de opciones y flexibilidad. Suiza se basa en la precisión y el valor a largo plazo, y sus decisiones se rigen por la calidad y la fiabilidad.
Luxemburgo presenta una situación ligeramente diferente. Es un país muy internacional, dinámico y en el que prima el cumplimiento normativo. Muchas organizaciones operan a nivel transfronterizo, lo que significa que las decisiones relativas al lugar de trabajo suelen verse influidas por la armonización normativa, la gobernanza y la coherencia entre las distintas sedes. Por ello, la claridad, la coordinación y la confianza cobran especial importancia.
Desde el punto de vista cultural, ¿qué diferencia el enfoque de los clientes respecto al diseño de oficinas y a la inversión en estas regiones?
En Suiza, las decisiones de inversión son a largo plazo y exigentes: la calidad es innegociable.
En Francia existe un gran interés por la comparación y la personalización, y el diseño desempeña un papel destacado a la hora de expresar la identidad.
Luxemburgo combina elementos de ambos. Los clientes esperan unos altos estándares y durabilidad, pero también exigen rapidez, claridad y la seguridad de que las soluciones funcionarán en todas las jurisdicciones. El diseño sigue siendo importante, pero a menudo se evalúa desde la perspectiva de la gobernanza, el riesgo y el rendimiento operativo a largo plazo.
Aquí es donde un socio con presencia en múltiples ubicaciones aporta un valor añadido real: comprende los matices locales y, al mismo tiempo, garantiza la coherencia más allá de las fronteras.
La flexibilidad está ganando terreno en todos estos mercados. ¿Qué está impulsando ese cambio?
La flexibilidad se ha convertido en una expectativa básica en Francia, Suiza y Luxemburgo.
El aumento de los costes inmobiliarios, los cambios en los hábitos laborales y el alejamiento de los centros urbanos han llevado a las organizaciones a buscar soluciones más adaptables. En Luxemburgo, en particular, la alta densidad urbana y los elevados costes están impulsando un uso más eficiente del espacio, lo que ha llevado a muchas organizaciones a consolidarse, descentralizarse o adoptar modelos de «hub-and-spoke» (centro y ramales) adaptados al trabajo híbrido.
El resultado son lugares de trabajo más pequeños y mejor diseñados: espacios que favorecen la colaboración, el trabajo concentrado y la cultura, en lugar de centrarse únicamente en la capacidad. El mobiliario y la distribución deben ahora ser más versátiles, adaptándose a múltiples usos sin comprometer la calidad ni la durabilidad.
¿Cómo se pueden establecer relaciones duraderas con los clientes cuando sus necesidades cambian tan rápidamente?
Aunque pueda parecer que las necesidades de los clientes cambian rápidamente, sus estrategias fundamentales se basan en objetivos a largo plazo. El verdadero valor reside en ir más allá de las peticiones inmediatas y ayudar a trasladar la estrategia a largo plazo al ámbito laboral.
Así es como se genera confianza: entendiendo hacia dónde quieren dirigirse los clientes y adaptando su lugar de trabajo a esa visión. El coste y la rapidez siempre serán importantes, pero nuestro papel va más allá. Estamos dando forma a los entornos en los que las personas rinden, conectan y prosperan, y eso requiere perspicacia, continuidad y tiempo.
Las relaciones duraderas que hemos establecido con clientes como Sage, AstraZeneca y Adobe demuestran nuestra capacidad para evolucionar junto a ellos, aportando coherencia y valor a medida que avanzan sus estrategias.

¿Cómo influye la sostenibilidad en la toma de decisiones en las regiones francófonas?
En los tres mercados se observa una clara tendencia a reducir los residuos innecesarios.
En Francia, la rehabilitación se impone cada vez más a través de licitaciones públicas. En Suiza, la sostenibilidad está estrechamente vinculada a la calidad y al valor a lo largo del ciclo de vida. En Luxemburgo, suele estar impulsada por la gobernanza, los requisitos de información y la armonización con los marcos europeos más amplios en materia de ESG.
A medida que los espacios de trabajo se vuelven más eficientes, la reutilización y la refabricación cobran sentido tanto desde el punto de vista medioambiental como comercial. Las soluciones circulares permiten a las organizaciones cumplir sus objetivos de sostenibilidad sin dejar de controlar los costes y la calidad.
Desde tu punto de vista, ¿cómo acogen los clientes de estos mercados el enfoque de economía circular de Tsunami Axis —reutilización, reacondicionamiento y liquidación ética—?
Los clientes responden muy positivamente a la sostenibilidad que pueden comprobar.
EcoClear tiene gran repercusión porque les ayuda a reutilizar y dar un nuevo uso a los muebles en lugar de desecharlos, lo que supone un impacto visible y tangible. El siguiente paso es reforzar ese impacto a nivel local mediante colaboraciones en Francia, Suiza, Luxemburgo y otros países.
La estrategia es global, pero el éxito se consigue a escala local.
De cara al futuro, ¿cómo será el mundo laboral francófono en 2030?
Para 2030, el mobiliario reacondicionado será una práctica habitual en toda Francia, Suiza y Luxemburgo. La economía circular dejará de ser un tema secundario para pasar a ocupar un lugar central en el diseño, la construcción y la gestión de los lugares de trabajo.
Veremos más centros regionales más cercanos a los lugares donde vive la gente, así como espacios más pequeños, más completos y más significativos que den prioridad a la calidad y a la experiencia por encima del tamaño.
El lugar de trabajo del futuro será más ágil, más inteligente y más responsable.
Si pudieras dar un consejo a los directivos que están planificando su próximo proyecto de espacio de trabajo, ¿cuál sería?
Haz que la gente sea feliz en el trabajo. Tras 23 años en este sector, nunca he hecho un trabajo mejor que cuando conseguía que la gente fuera feliz en el trabajo.