Antes de proponer nada nuevo, analizamos lo que ya hay. Al diseñar en función del mobiliario existente y restaurar todo aquello que no se pueda reutilizar, reducimos el carbono incorporado y el desperdicio de materiales, y proporcionamos a los clientes pruebas que lo demuestran.
El «diseño para la reutilización» comienza antes incluso de especificar ningún mueble. Analizamos los activos existentes, evaluamos su estado y su idoneidad, y colaboramos con los clientes, los diseñadores y los equipos del proyecto para determinar qué elementos pueden conservarse, reconfigurarse o adaptarse al nuevo espacio de trabajo. Solo una vez agotadas esas posibilidades, especificamos nuevos productos, de modo que cada decisión concilia la intención del diseño, el valor comercial y el impacto medioambiental.
Cómo trabajamos
Reconsiderar lo que
ya existe.
El «diseño para la reutilización» cuestiona la idea de que un nuevo lugar de trabajo implique un mobiliario completamente nuevo. Considerar lo que ya se tiene como un recurso creativo reduce el carbono incorporado, protege la inversión realizada anteriormente y, a menudo, aporta al espacio más carácter del que jamás podría ofrecer un equipamiento de catálogo, con datos que respaldan cada decisión.